El riesgo de actuar a espaldas del médico

CHICAGO.  Utilizadas en forma complementaria al tratamiento médico del cáncer (ya sea éste cirugía, quimioterapia o radioterapia, es el único realmente capaz de curar la enfermedad), muchas de las terapias no convencionales tienen bastante que ofrecer. Sin embargo, la mayoría de quienes recurren a ellas lo hacen a espaldas de sus médicos.

Según el doctor David Rosenthal, en los Estados Unidos el 70% de los pacientes con cáncer que recurren a terapias complementarias o alternativas lo hace sin consultar ni informar a su médico. Un estudio realizado en la Argentina por el Centro Argentino de Etnología Americana (CAEA), del Conicet, halló que el 92% de los pacientes que recurrían a terapias no convencionales lo hacía sin decirle una palabra al médico.

“Ciertas hierbas, productos de origen botánico o medicamentos de venta libre pueden ser tóxicos y presentar serias interacciones con los medicamentos oncológicos, reduciendo o agravando los efectos de la quimioterapia”, citó Rosenthal como ejemplo. Un estudio publicado años atrás en Journal of Clinical Oncology reveló que los suplementos dietarios con ginseng, ajo, kava, gingko bilova, efedra, cartílago de tiburón, hierba de San Juan o valeriana pueden reducir la efectividad de la quimioterapia.

Es más, algunos de ellos presentan peligrosas interacciones con las drogas oncológicas que pueden derivar en problemas cardiovasculares, trastornos metabólicos o hemorragias. O incluso pueden incrementar el riesgo de cáncer, como ocurre con el uso de suplementos de selenio en los pacientes con cáncer de pulmón que fuman. “Parecería que los antioxidantes, como el selenio o los betacarotenos, tienen un efecto inverso en presencia de carcinógenos, como el tabaco”, dijo el doctor Daniel Karp, profesor del Departamento de Medicina de la Universidad de Texas, al presentar en conferencia de prensa un estudio que desaconseja el uso de selenio en pacientes con cáncer de pulmón.

“Hay que tener presente que los suplementos son también medicamentos, y que sólo podemos estar seguros si funcionan cuando han sido testeados en estudios clínicos”, agrego el doctor Mark Kris, jefe del Servicio de Oncología Torácica del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering.

Pero lo más preocupante, concluyó Rosenthal, es que los tratamientos no convencionales “puedan ser usados en reemplazo de las terapias para el cáncer, que sí han demostrado ser efectivas”.

Fuente: La Nación